—¿Me pueden decir qué pasó con Diana? —preguntó Gabriel, intrigado por su destino.
No sabía si la habían metido a la cárcel, o algo mucho peor, porque no fue un accidente ni un descuido. Diana quiso matar a Helena sin remordimientos.
Helena apretó los labios.
—Recuerdo haberla visto manejando ese auto con unos ojos hambrientos de sangre… —murmuró Gabriel—. Nunca imaginé que fuera capaz de asesinar a alguien sin piedad.
—Diana bajó del auto ese día cuando vio que te había atropellado a ti y