Capítulo 135: Incomodidad

Gabriel miró a Helena a los ojos, y por un instante, la ceremonia desapareció. Ella estaba allí frente a él, tan hermosa como el día en que la dejó ir, con ese brillo sereno que siempre lo desarmaba.

El vestido azul claro la envolvía como una promesa que nunca se cumplió, y su mirada, firme y silenciosa, le devolvía todo lo que él había perdido.

Se preguntó, sin poder evitarlo, por qué la trató mal. ¿Por qué eligió el orgullo y la distancia? Las cosas pudieron ser diferentes. Pudieron ser mejores.

Se terminó de limpiar las lágrimas con un gesto rápido.

—¿Por qué? —cuestionó Helena, extrañada ante su respuesta—. ¿No decías que Diana era el amor de tu vida? No te entiendo, Gabriel. ¿Es que no sabes lo que quieres?

—¡No! ¡No lo sé! —gritó, haciendo que se sobresalte—. Lo siento… —Se cubrió el rostro.

—Estás loco…

—Siento que he cometido un error, Helena. Uno del que me voy a arrepentir por el resto de mi vida —confesó, con los labios temblorosos—. Es como una punzada dentro de mí co
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