Ya estando fuera del centro comercial, Karen sostuvo el brazo de Paul, aún con el ceño fruncido.
—No lo hagas… —le pidió—. Puedes meterte en problemas. No creo que Orlando quiera pelear contigo para demostrarte que ahora es más fuerte.
—Sé que te preocupas por mí, pero voy a ganarle.
—¿Y si es un plan suyo para hacerte quedar como el villano? —inquirió, hundiendo las cejas—. No quiero que te pase nada.
—Tranquila —Acarició su mejilla y le regaló una sonrisa, luego besó su mano—. Estaré bien