Capítulo 235: El Segundo Heredero
La cabeza de Mikhail rodó sobre las baldosas de mármol con un sonido seco, un golpe que resonó en el silencio sepulcral de la Gran Sala. El cuerpo de Valerius, ahora envuelto en un capullo de cristal negro tejido por mariposas hambrientas, se estremecía en espasmos de una agonía que Astraea sentía vibrar en su propia nuca, a pesar de que la marca de unión hubiera sido devorada. Frente a ella, el recién llegado sostenía aún el cabello ensangrentado del consejero