Capítulo 193: El Portal de las Sombras
El estallido del cristal hacia adentro no fue un final, sino una violenta apertura. Astraea sintió cómo las astillas de vidrio se incrustaban en su carne, no como proyectiles, sino como imanes que buscaban los puntos de presión de su sistema circulatorio. El dolor era de un erotismo punzante y gélido; cada incisión del cristal parecía liberar una nota de la esencia de Valerius, un aroma a cedro que ahora se mezclaba con el olor metálico de su propia sangre