Capítulo 192: Las Raíces del Cristal
La fisura roja en la base del frasco no solo era una grieta en el vidrio; era una herida en la realidad que Astraea habitaba. El aroma a cedro de Valerius, transformado ahora en el olor de un incendio forestal, se filtraba por la abertura, quemando el aire estancado del Reino de la Noche. Astraea, con las piernas aún fundidas al metal vivo, sintió que el calor del fuego externo empezaba a derretir la armadura de plata que la aprisionaba. El rascado en su vie