Capítulo 149: El Beso de la Disolución
El agua del lago negro no era líquida, era memoria pura y helada que intentaba filtrarse por los poros de Astraea. Al sumergirse, el silencio absoluto del Reino de la Noche fue reemplazado por un coro de susurros que reconocían su linaje. Bajo la superficie, la corona de espinos no flotaba; latía. Sus puntas de oro buscaban las manos de Astraea como si fueran raíces hambrientas de su calor solar. Sin embargo, el agarre en sus hombros era real. Las raíces d