El día cincuenta y seis se presentó con un cambio brusco en la presión barométrica. Las aves de presa que solían circundar las torres de la Luna Plateada desaparecieron, buscando refugio en las grietas de la roca. Una tormenta de nieve blanca, conocida en el norte como "La Mortaja", se acercaba con la intención de sepultar la fortaleza bajo metros de hielo.
Astraea sintió la tormenta en sus huesos horas antes de que llegara el primer copo. Sus omóplatos latían con una vibración rítmica, como si