Valentina se despertó por la mañana y sonrió al recordar la noche anterior, y solo con recordar los momentos intensos que pasó con Alexander, sintió un calor recorrer su cuerpo. Pero al girarse para buscar a Alexander, que antes dormía abrazado a ella como si fuera su osito, no lo vio en la cama.
Valentina se levantó, se puso su camisón corto y fino, y salió de su habitación en busca de Alexander. Fue a su cuarto pero no lo encontró, así que se dirigió a la sala y desde la cima de las escaleras