A la mañana siguiente, Melissa despertó, o mejor dicho, se levantó, ya que no había dormido bien en toda la noche por los dolores y las contracciones. La médica había dicho que era normal sentir esas leves contracciones, que pasaban pronto, pero esa vez era diferente, no se iban y se volvían más fuertes, aunque aún faltaban algunos días para la fecha prevista; sin embargo, la médica también había advertido que el parto podía ocurrir antes o después de la fecha estimada. Y por lo visto, los geme