–Señorita Melissa– llamó Francis, tocando a la puerta del dormitorio, y pronto Melissa salió.
–El señor Gregorio la está esperando en la sala de estar–
–¿Gregorio? ¿Aún no se ha ido a la empresa?–
–Estaba saliendo, pero llegó una entrega para la señorita, y pidió que la llamaran–
–¿Una entrega? ¿Para mí?– Melissa salió del cuarto y fue hacia la sala, donde vio varios cuadros embalados y algunas cajas.
–¿Qué es esto?– preguntó, acercándose a Gregorio.
–Es de Francesco– dijo Gregorio, entregándol