La noche cayó por completo, el silencio dominando toda la mansión Romano D'Angelo.
En el exterior, los guardias caminaban de un lado a otro en patrullas, y en el interior, todos dormían en sus habitaciones tranquilas, salvo una persona...
Gregorio abrió los ojos súbitamente al oír el sonido en el comunicador que estaba en su oído. La hora había llegado.
Se giró hacia un lado mirando a Melissa que dormía sobre su pecho, y sonrió al recordar cómo ella decía que no se dormiría y esperaría con él l