Dominic se inclinó hacia la mesa de centro y se sirvió más whisky, casi llenando el vaso.
–Haz lo que quieras, esa mujer no es nada para mí. Ya no tiene ninguna utilidad– respondió Dominic sin la menor emoción en la voz.
Antonio sonrió ampliamente. –Ah, claro. Los Strom cayeron, tu venganza ya está completa. Por eso quiero que vengas conmigo, ya no hay nada que te ate aquí–
–Solo dame algunos días–
–De acuerdo. Me voy, hermano–
Antonio salió de la sala.
Dominic fijó la mirada en el vaso, volvie