–¿Un acuerdo? ¿Qué tipo de acuerdo?– preguntó Sindy, sentándose al lado de Serena en el sofá.
–No lo sé muy bien. Él no lo especificó, solo dijo que yo tendría que ser socia de ellos; así puedo ver a Dominic más veces y él no puede echarme ni negarse a verme–
–¿Pero socia de qué negocios? Sabes que ellos se mueven en cosas pesadas, ¿verdad? ¿Y si caes en una trampa como mi padre y terminas siendo incriminada por algo?–
Serena se quedó pensativa y suspiró.
–Ay, no lo sé… Le dije que iba a pensarlo y me invitó a ir hoy por la noche a conocer mejor el negocio en la discoteca. Pero no sé si estoy lista para volver a ver a Dominic después de las cosas que me dijo ayer–
–Bueno, realmente es una oportunidad para que ustedes vuelvan a acercarse, pero piénsalo bien: ni siquiera conoces bien a ese tipo, solo sabes que es socio de Dominic–
Serena volvió a suspirar y se levantó. –Me duele la cabeza. Voy a darme una ducha e ir al atelier. Hace meses que no voy allí. Necesito distraerme un poco ant