Dominic sintió a Serena separar el beso y, a regañadientes, tuvo que detenerse, soltando un gruñido de disgusto que la hizo sonreír.
—Tengo que irme, ya me retrasaste demasiado— Serena se quitó el cinturón de seguridad del coche y tomó su bolso.
—¿Nos vemos esta noche?— preguntó él con sus ojos hambrientos fijos en ella.
—Yo… yo te llamo cuando salga—
—¿Lo prometes?—
Serena sonrió, comparándolo con un perrito que no quiere dejar ir a su dueña.
—Lo prometo— Serena se inclinó y le dio un beso sim