Serena despertó por la mañana y se encontró con la hermosa imagen del hombre durmiendo boca abajo sobre la almohada, con sus brazos tatuados hacia arriba exponiendo el gran tatuaje de dragón y rosas en su espalda, y los mechones de su cabello negro cubriendo su rostro.
Serena sonrió admirando la belleza de aquel hombre, y con el dedo índice apartó delicadamente algunos mechones, teniendo una visión clara de su rostro, que parecía tan tranquilo y sereno al dormir, un completo contraste con las expresiones que él hacía la noche anterior.
Serena se sentó en la cama al recordar la noche anterior y cubrió su rostro sonrojado mientras sonreía avergonzada.
Había sido mejor de lo que jamás imaginó. Dominic conseguía ser un hombre gentil, delicado y atento, al mismo tempo que era viril, masculino, apasionado e intenso. Él era simplemente todo lo que siempre buscó en un hombre, en un compañero, y la prueba perfecta de que las apariencias engañan.
Cuando lo vio por primera vez pensó que fuera un