El cielo empezaba a oscurecer cuando Lyra caminó hasta el claro de la cascada. El sonido del agua cayendo era casi hipnótico, y la brisa que soplaba allí hacía que su cabello danzara en ondas suaves. Sus pies pisaban con cuidado las piedras húmedas, los ojos atentos buscándolo… y entonces lo vio.
River estaba apoyado contra una de las rocas más grandes, con los brazos cruzados, con una expresión tan seria que le aceleró el corazón a Lyra. El viento le golpeaba el cabello oscuro, y su mirada sol