Capítulo 42

Contuvo el aliento y endureció el estómago mientras Lenia ajustaba los hilos del corsé que se ceñía a su cintura hasta comprimir su cuerpo. Se esforzaba por no protestar, ni gemir, ni moverse, mientras aquella mujer que la superaba en edad por casi diez años la ayudaba a vestirse. Se sentía incómoda; no podía evitar, nada más ver su rostro,  revivir la escena que había presenciado sin querer su primera noche en el refugio. Así que fingía ser una estatua mientras ella, con un rostro imper

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