Capítulo 43

Su piel, de pronto, parecía emanar extraña mientras se erizaba y su cuerpo se endurecía bajo las capas de tela. En sus ojos, Shasta vio algo fugaz que lo paralizó. Su primer impulso fue soltarla, alejar su mano como si quemase, y, no obstante, algo en él desafió su instinto y, si bien su mano se tensó, no se alejó de aquel rostro que comenzaba a calentarse. Había visto esa expresión antes, ese sentimiento que había atravesado su mirada demasiado rápido; lo había visto montones de veces y no l

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