Capítulo 41

Luego de unos segundos interminables, Enxo parpadeó (un parpadeo innecesariamente largo) y la tensión que hacía del aire algo casi palpable, de pronto, pareció romperse en pedazos y morir. Dehna fue capaz de oír, una vez más, el chillar de los insectos y el aullido del viento leve que los acariciaba; fue capaz de volver a la realidad como si alguien la hubiese arrastrado de vuelta con un golpe. Su cuerpo se relajó, como si comprendiera que el peligro había pasado, mientras él, por su parte, d

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