El beso fue una colisión de todo lo que no se habían dicho en la pista de hielo. Liam no era delicado; besaba como si estuviera marcando un territorio que ya sabía suyo, con una mezcla de desesperación y triunfo que dejó a Ethan sin defensas.
Ethan sentía el frío del aire de la habitación contra su piel y, al mismo tiempo, el calor abrasador del cuerpo de Liam presionándolo contra el colchón. Intentó mantener las manos rígidas, intentó recordar que este era el tipo que le hacía la vida imposibl