Los murmullos se detuvieron en seco cuando el sonido rítmico de unos tacones caros resonó contra el suelo de granito.Chloe Vanderbuilt, la capitana del equipo de porristas y la única persona en la universidad con un apellido tan pesado como el de los Carter, se abrió paso entre la multitud. Su mirada, usualmente gélida y perfecta, estaba encendida por una furia mal contenida. Se detuvo a escasos centímetros de Ethan, obligándolo a retroceder contra los casilleros metálicos.—¿Hermanastro? —espetó Chloe, soltando una risa seca que no tenía nada de gracia—. Por favor, Ethan. No sabía que tu madre era tan... eficiente escalando posiciones sociales.Ethan sintió que la sangre le hervía. Podía tolerar que se metieran con él, pero no con su madre.—Ten cuidado con lo que dices, Chloe —advirtió Ethan, bajando la voz, lo cual lo hacía sonar mucho más peligroso.—¿O qué? ¿Vas a ir a llorarle a Robert? —Chloe dio un paso más, invadiendo su espacio personal—. Llevo años al lado de Liam. Conozco
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