Mundo ficciónIniciar sesión[Adriana]
El reloj del vestuario marcó las seis en punto de la tarde.
Me quité el uniforme clínico con una lentitud deliberada, saboreando la sensación de ligereza que me embargaba. No era solo el alivio de terminar mi turno como Coordinadora; era una paz mental absoluta, profunda y liberadora. El fantasma de Layla, que durante meses había sido una sombra acechando en las esquinas de mi inseguridad, se había esfumado por







