REY DE OROS. CAPÍTULO 7. Las tradiciones
REY DE OROS. CAPÍTULO 7. Las tradiciones
Alaric contuvo el aliento, ni siquiera sabía por qué, porque el sentimental perdido era Tristán, y en su defecto Rowan que ya estaba hasta casado. Él era más bien el prosaico, el frío, el de los números y los cálculos que pensaban más que cualquier otra cosa… y aún así sonrió con una mezcla de ternura y resignación cuando echó hacia atrás el velo de Costanza.
La tela, tan pesada y tan aparatosa, cayó como una cortina de teatro que se descorre para revelar la función principal. La vio hacer una mueca, con los ojos brillantes y la voz apenas audible, mientras su naricita se arrugaba y soltaba en su dirección aquel susurro cómplice:
—Por favor, ¿me ayudas a quitármelo del todo? Esto pesa una tonelada y acabaré con migraña antes de empezar.
Alaric no pudo contener la risa. Aquella petición tan poco solemne en medio de una ceremonia tan seria le resultó deliciosa. Con movimientos pacientes y casi ceremoniales, comenzó a retirar la tiara y finalmente