REY DE OROS. CAPÍTULO 6. ¡Paguen!
REY DE OROS. CAPÍTULO 6. ¡Paguen!
Costanza estaba en la salita de espera de la novia, una habitación pequeña y blanca al costado de la entrada principal de la iglesia. El lugar olía a incienso y a flores frescas, y ella ya se había envuelto en su vestido de novia. El vestido, por supuesto, era tan recatado que parecía diseñado para tapar hasta las ideas.
—¡Joder, con tantos velos el señor buenote va a pensar que me cambiaron y que aquí debajo le están escondiendo al jorobado de Notre Dame! —rez