JOKER. CAPÍTULO 35. La sangre real
JOKER. CAPÍTULO 35. La sangre real
Akira entró al recinto con una elegancia controlada, vestido con un traje oscuro impecable que parecía absorber la luz del salón. Caminaba con la espalda recta, el mentón apenas elevado, como si cada paso hubiera sido ensayado cientos de veces. Detrás de él iba Kenichi, serio, silencioso, con la mirada atenta a cada detalle, aunque ambos sabían que los hombres armados debían quedarse afuera. Aquel no era un lugar para escoltas visibles, sino para decisiones que pesaban más que cualquier arma.
El despacho imperial era amplio, sobrio, dominado por maderas nobles y una luz natural filtrada por paneles translúcidos. El aire tenía ese olor limpio y antiguo que solo conservan los lugares donde el tiempo parece moverse más despacio.
El emperador los recibió sentado, y en cuanto entraron, observó a Akira con atención, frunciendo apenas el ceño, como si algo le resultara inadecuado.
—Kobayashi —dijo al fin—. O debería decir… Konoe. Me intriga saber por qué un