REY DE OROS. CAPÍTULO 13. Un par con sentido del humor
REY DE OROS. CAPÍTULO 13. Un par con sentido del humor
Alaric no dijo nada más. Caminó hacia ella, y antes de que Costanza pudiera protestar, la levantó en brazos como si no pesara nada. La escuchó soltar un jadeo ahogado, tan sorprendido que parecía salido de una comedia, y de inmediato se agarró con ambas manos a su cuello.
—¡Pero ¿qué haces?! —balbuceó, con los ojos muy abiertos.
Alaric reprimió una sonrisa. Le encantaba esa mezcla de susto y confianza que ella mostraba al mismo tiempo. La sensación de tenerla contra su cuerpo lo desarmaba de una forma extraña, como si se hubiera preparado para la boda y no para todo lo que venía después. Caminó hasta la cama y la sentó en el borde con cuidado, casi como si fuera una ceremonia.
—Tienes una rodilla lastimada —dijo con seriedad señalando la sangre en el pantalón de su pijama—. Voy a curarte.
Costanza alzó las manos, sacudiéndolas como si fueran abanicos.
—¡No es necesario, en serio!... ¡Es solo un raspón!
—Costanza, soy tu esposo —re