REY DE OROS. CAPÍTULO 14. La parte divertida
REY DE OROS. CAPÍTULO 14. La parte divertida
Alaric no pudo contenerse. Se rió a carcajadas, de esas que hacen eco en un sitio elegante y que los vendedores fingen no escuchar para no perder la compostura. Parecía Spiderman tratando de agarrarse de aquella pared, y la “genuinidad” ya se le empezaba a salir por más que tratara de disimularla.
¿Que lo había engañado soberanamente haciéndolo creer que no mataba ni una mosca? Eso era cierto. Como también era cierto que ahora veía la prisa del cardenal por alejarla. Y como también era cierto que ella había hecho lo que tenía que hacer para no enclaustrarse si eso no era lo que quería. ¡Pero vamos! ¡Le había reacomodado el esqueleto a un manisuelto con una palanca, especificándole fervientemente que era una mujer casada! Así que Alaric se sentía como si hubiera pasado de hacer una penitencia a llevarse un premio.
Y encima era tan tierna: “No sabe la loca que se lleva”, recordó sus palabras. Bueno… ella tampoco sabía muy bien con quién se h