REY DE OROS. CAPITULO 16. Un favor
REY DE OROS. CAPITULO 16. Un favor
Alaric se inclinó hacia ella con una sonrisa traviesa.
—Entonces, ¿tú crees que lo de la paloma fue una señal divina o algo así? —le preguntó, pero si esperaba que ella se riera o hiciera algún chiste, la verdad fue que se quedó esperando, porque el rostro de la muchacha se ensombreció de pronto.
—Sí, un poco drástica tal vez, pero fue la mejor señal del mundo, una muy clara para mí —aseguró la muchacha y Alaric ladeó la caebza intentando comprender—. Tú intentaste limpiarme con una servilleta y, aunque yo tenía literalmente mierd@ sobre la cabeza, jamás hiciste un gesto de asco.
Alaric se quedó mudo por un instante, como si le hubieran dado un golpe seco en el estómago. No supo qué contestar de inmediato, para él no había sido nada importante, solo un gesto más, un gesto cualquiera. La observó, desconcertado, como si de pronto estuviera descubriendo algo en ella que había pasado por alto.
—¿Y por qué eso es importante? —preguntó finalmente, con la v