REY DE OROS. CAPÍTULO 17. Complicidad.
REY DE OROS. CAPÍTULO 17. Complicidad.
Costanza despertó a media noche con un rugido en el estómago tan dramático que casi pensó que había un oso metido bajo la cama. Se incorporó confundida, estirando los brazos como una gata perezosa, y se dio cuenta de dos cosas a la vez: primero, no tenía la menor idea de dónde quedaba la cocina en esa mansión que parecía no terminar nunca; segundo, Alaric no estaba a su lado.
“Wow, dos días casados y este hombre no ha hecho ni el primer intento”, murmuró