CAPÍTULO 32. Sexo y sonrisas
CAPÍTULO 32. Sexo y sonrisas
Era como un huracán, como si estuviera bailando en la fuerza de un viento que hacía todo girar, sus sensaciones, sus emociones, su cordura. Pero en medio de todo eso estaba él, mirándola con aquella intensidad devastadora, como si quisiera asegurarse de que estuviera presente, aunque ella misma dudara de eso.
—¿Te gusta, cachorrita? —murmuró mientras la sentía vibrar bajo su cuerpo.
Acarició su clítoris mientras su boca se concentraba en uno de sus pezones, y la sin