Ese tarde, la villa estaba en silencio, días atrás a veces se oian las risas de Santino jugando con el perro que el niño había conseguido y al Alice le costaba ahora sacar de la villa, al perrito se le notaba la tristeza por la falta del niño. Pero hoy ese silencio no le intranquilizo, debido a que dentro de Alice el ruido era insoportable.
Caminaba sin rumbo por la pequeña sala del jardín, deteniéndose de vez en cuando al lado del perro y miraba hacia el horizonte, como si el paisaje pudiera