Vittorino vio la portada antes de que alguien se la mostrara.Estaba sobre la mesa de la sala de juntas, entre carpetas de informes y tazas de café. La revista circulaba de mano en mano con una naturalidad cruel, como si no llevara en sus páginas una herida abierta. Fingió no notarla al principio, pero cada risa contenida, cada mirada lateral de sus socios, le indicaba que ya todos la habían visto.
Cuando finalmente tomó el ejemplar, nuevas fotos continuación de las del día anterior, sus dedos s