Alejandra lo supo antes de que alguien se atreviera a decírselo oficialmente. Alice estaba en Roma.Alejandra como siempre con su carácter dominante bien marcado no le encanto para nada.
La noticia le recorrió el cuerpo como un relámpago cargado de furia. No era miedo lo que sentía, era rabia. Alice nunca se movía sin una razón… y si había viajado hasta Roma, era porque algo se estaba saliendo de control.
—No ahora —murmuró entre dientes—. No cuando todo estaba exactamente donde yo quería.
N