El sol apenas comenzaba a asomarse sobre el horizonte cuando Amanda terminó de hablar con Vitto en el salón de la casa de huéspedes,. La conversación, cargada de emociones, había sido un vaivén entre sentimientos reprimidos, argumentos racionales y heridas aún abiertas.
—No puedo, Vitto —había dicho ella con voz firme pero apagada—. No estoy lista para regresar a la villa. Aún hay cosas que no están claras… entre nosotros, conmigo misma.
Vitto la miró unos segundos en silencio, intentando conte