El sol apenas comenzaba a asomarse sobre el horizonte cuando Amanda terminó de hablar con Vitto en el salón de la casa de huéspedes,. La conversación, cargada de emociones, había sido un vaivén entre sentimientos reprimidos, argumentos racionales y heridas aún abiertas.
—No puedo, Vitto —había dicho ella con voz firme pero apagada—. No estoy lista para regresar a la villa. Aún hay cosas que no están claras… entre nosotros, conmigo misma.
Vitto la miró unos segundos en silencio, intentando contener su frustración. Había recorrido medio mundo, tenia abierto su corazón, se había entregado a lo que sentía por ella sin reservas. Pero Amanda… aún no se entregaba por completo.
—Siempre hay algo que te detiene y esa desconfianza presente—murmuró él, con dolor escondido en cada palabra—. Y esta vez, no voy a insistir más, Amanda. Si no puedes, ... entonces está claro para mí.
Y sin esperar respuesta, giró sobre sus pasos encaminandose hacia la salida cortando la conversación..
Amanda no lo de