El fotógrafo sabía reconocer una oportunidad cuando la veía. Sentado en su coche, en la calle del café, revisó las fotos y el breve video una y otra vez. La imagen era clara: Amanda, concentrada, vulnerable, hablando por videollamada con un hombre atractivo. No hacía falta contexto; la imaginación haría el resto. Marcó un número que ya tenía guardado.
—Tengo algo que podría interesarte —dijo sin rodeos cuando la llamada fue atendida—. Algo… delicado.
Hubo una breve pausa.
—Habla —respondió Alej