El rumor llegó a Amanda como una bofetada que no esperaba.
Estaba en la cocina de la villa, preparando una merienda para Santi, cuando escuchó a dos empleadas hablar en voz baja. No mencionaron su nombre, pero no hizo falta. Las palabras “manipular con el niño” y “ganarse un lugar usando a Vittorino” le cayeron como piedras en el pecho.
Sintió que el aire se le escapaba, con voz llena de pena exclamo
-¿Otro más? ¿Otra vez tenía que cargar con algo que no había hecho?
Se apoyó en la mesa, intent