HIJA DE LA NOCHE.
No pueda comprender la decisión de Arantxa de ayudarme y, aunque no confiaba completamente en ella, no me quedó de otra que arriesgarme; no perdí tiempo y lo hice. Antes de ella desdoblarse, me tomó del brazo.
—Muchas gracias por hacerme recordar lo que es la caridad, me la mostraste en el pequeño tiempo que estuvimos juntas. Espero encontrarte de nuevo en el camino que nos conduce a la eternidad, en esta vida o en otra.
—No te despidas Arantxa.
—Estefanía, ese peso que llevas dentro es como un