BACCO.
Adrián.
Como Pablo lo había dispuesto, reuní a todos los trabajadores de la hacienda para darles explicaciones de lo sucedido en las bodegas; había creado la excusa de haberme quedado dormido con un tabaco en la mano, aquello los había convencido al igual que la versión de que una fuerte borrachera causó que cabalgara como loco. Después de que todo se calmara, Pablo se me acercó.
—Debemos ir a un campo abierto, lejos de todos y yo conozco uno, así que vayamos a las caballerizas para los caballo