Mundo ficciónIniciar sesiónGaia
Pronto se hizo de noche y la oscuridad envolvió por completo el lugar. El bosque quedó en un silencio total, dejando que solo se escuchara el rugido del río golpeando las piedras afuera. Rhea, que ya no podía mantener los ojos abiertos de tanto jugar, apoyó la cabecita en mi pierna y soltó un bostezo largo. El frío de la noche empezó a colarse por la madera antigua, haciendo que buscáramos el calor del otro de forma natural.— Ya sueño, mamá... —balbuceó mi pequeña, tal






