Capitulo 45

Conan

Me quedé ahí, inmóvil, observando cómo el pecho de Gaia subía y bajaba con lentitud hasta que finalmente se quedó completamente dormida. El silencio de la habitación ahora se sentía como una losa sobre mis hombros. La miré y no pude evitar sentirme como el ser más estúpido de este mundo; me odiaba por haberme alejado de ella, por haber buscado la compañía de alguien más solo para intentar llenar el vacío que yo mismo había provocado. Me sentía una basura por haberla dejado sola cuando ella más me necesitaba.

Cerré los ojos un segundo y la imagen de lo que pasó en el baño volvió a golpearme con una fuerza brutal.

Todavía podía sentir el calor sofocante que emanaba de ahí cuando entré. El vapor era tan denso que casi no podía ver, y el sonido del agua hirviendo, burbujeando con furia con ella dentro de la tina, me heló la sangre. Cuando la saqué de ahí, cuando la tuve entre mis brazos, sentí que estaba sosteniendo algo que ya no pertenecía a este plano
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