Capitulo 45

Conan

Me quedé ahí, inmóvil, observando cómo el pecho de Gaia subía y bajaba con lentitud hasta que finalmente se quedó completamente dormida. El silencio de la habitación ahora se sentía como una losa sobre mis hombros. La miré y no pude evitar sentirme como el ser más estúpido de este mundo; me odiaba por haberme alejado de ella, por haber buscado la compañía de alguien más solo para intentar llenar el vacío que yo mismo había provocado. Me sentía una basura por haberla dejado sola
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