—Esto es justo lo que Harrow quiere —dijo Xavier.
—Lo sé.
—La dejó allí a propósito. Para atraerte de nuevo.
—Eso también lo sé.
—Kara…
—Lo sé —dijo ella. Por tercera vez. En voz baja. Sin irritación—. Sé que es una trampa. Sé que el momento está calculado. Sé que volver a Florencia ahora mismo es el plan que ha estado tramando desde que encontró esa habitación vacía. Miró fijamente a Xavier. —Me voy de todas formas.
Xavier guardó silencio.
El coche llevaba once minutos de camino al aeropuerto.