—No irás sola —dijo Patrick.
—Lo sé —dijo Kara.
—Y no irás sin un plan —dijo Patrick.
—Eso también lo sé.
—Y tienes ocho meses y medio de embarazo —dijo él.
—Patrick.
—Lo anoto —dijo él—. Para que conste.
—Anotado —dijo ella—. Ahora ayúdame a elaborar el plan.
Estaban en la oficina de Patrick. Las cuatro de la tarde. La dirección que había dado el mecenas estaba en el centro de la ciudad. Un club privado. De esos lugares sin letrero, donde se requería un nombre en la puerta y que llevaban cincu