—¿Quién es? —preguntó Xavier.
Ella miró hacia la cocina.
A la gente que seguía hablando.
A Blake riéndose de algo que Martin había dicho.
A la cálida y cotidiana realidad de un viernes por la mañana que acababa de transformarse en algo más.
—Tenemos que cambiar de tema —dijo en voz baja.
Xavier miró a la habitación.
Entendido.
—Diez minutos —dijo.
Ella asintió.
Se recostó en la mesa.
Cogió el tenedor.
Comió.
Dejó que la conversación fluyera a su alrededor.
Contribuyó en lo que pudo.
Dejó que su