—Victoria —dijo Russo.
Kara no respondió de inmediato.
Se quedó pensando en el nombre durante tres segundos, como quien piensa en algo caliente. Sin inmutarse. Solo sintiendo el ardor.
—¿Estás segura? —preguntó.
—Su abuela firmó el acuerdo original —dijo Russo—. Su madre ocupó el cargo después. Victoria lo asumió hace cuatro años, cuando murió su madre. —Una pausa—. Debería habértelo dicho antes.
—¿Por qué no lo hiciste?
—Porque no estaba segura de qué harías con él.
Kara colgó.
Xavier la obser