Conrad llegó a la oficina de Patrick a las siete y cincuenta y ocho.
No a las ocho.
A las siete y cincuenta y ocho.
Lo cual le decía algo.
Un hombre que llegaba dos minutos antes para confesar un asesinato era un hombre que se había estado preparando para este momento durante mucho tiempo y no quería perder los nervios en una sala de espera.
Kara ya estaba allí cuando él llegó.
Le había dicho a Patrick que llegaría a las ocho.
Había llegado a las siete y media.
Patrick la miró cuando entró y no