Mundo ficciónIniciar sesiónLa hora pasó como siglo. Cada minuto se arrastraba con la pesadez de plomo fundido mientras Liam permanecía parado en la entrada de la villa mirando el camino vacío como si su voluntad pudiera hacer aparecer el auto antes de tiempo. Sus manos temblaban. No de frío sino de algo más profundo que no tenía nombre adecuado en ningún idioma que conociera.







