Mundo ficciónIniciar sesiónLa puerta del almacén se cerró con un golpe seco que resonó en el silencio de la madrugada. Dmitri permaneció inmóvil junto al umbral, su silueta recortada contra la débil luz que se filtraba por las ventanas sucias. Sus ojos grises observaban a Sofía con una intensidad que ella no había visto antes, despojada del cinismo habitual que caracterizaba cada uno de sus gestos.
—No tenemos mucho tiempo —dijo él finalm







