Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia golpeaba con furia los ventanales del penthouse mientras Sebastián observaba la ciudad desde las alturas. Las luces de la metrópoli parpadeaban bajo el manto gris de la tormenta, ajenas al caos que se gestaba en aquella habitación. Tenía las manos apoyadas sobre el cristal frío, los nudillos blancos por la tensión acumulada en cada músculo de su cuerpo.
—¿Cuánto tiempo llevas ahí parado? —la voz







