Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa noche había caído sobre la ciudad como un manto de terciopelo negro, y en el interior del almacén abandonado, la tensión había alcanzado un punto de quiebre. Sebastián mantenía el arma apuntada hacia Víctor Sandoval, quien permanecía inmóvil junto a la silla donde Lucía seguía atada, con los ojos desorbitados por el terror.
—Suéltala ahora —ordenó Sebastián, avanzando







